I. Introducción
II. Cómo Utilizar un Currículo
III. Requisitos de un Currículo Escrito
IV. Cómo Empezar
V. Diseñando el Currículo
VI. Esquema del Currículo
VII. Lecturas recomendadas
Apéndice A:
Muestra de la Asignatura Estudiantil
Apéndice B:
Métodos de Evaluación
Apéndice C:
Metas y Objetivos de la Medicina de Emergencia
La Forma de Evaluación
Propuesta Para un Sistema de Medidas

II. Cómo Utilizar un Currículo

Aparte de tomar tiempo para escribirlo, una de las quejas más frecuentes sobre el currículo es que nunca son utilizados. Es por esto que esta sección se presenta a los que discuten la redacción del documento. Debe estar claro desde el principio que un currículo no se debe redactar para satisfacer un requisito para certificación del programa, sino para que sirva como un instrumento educativo. Debido a que es el plan de un programa educativo, el currículo no debe existir aislado del programa. En otras palabras, no debe ser la última cosa que se complete antes de someter la solicitud del programa; ni debería estar en un estante cogiendo polvo hasta la próxima visita del Comité Evaluador de Residencias (RRC, por sus siglas en inglés). Para los programas nuevos, un currículo bien estructurado debe desarrollarse antes de programar las experiencias didácticas o clínicas. En efecto, las metas educativas y los objetivos descritos en el currículo deberían ser el punto focal para discusiones entre el director del programa y aquellos responsables de supervisar varias rotaciones de los residentes. Para programas establecidos, los residentes y la facultad deben estar pendientes del contenido curricular y tratar de seguir el plan educativo que describe. La facultad y los residentes deben evaluar regularmente lo apropiado del plan y el éxito del programa en el logro de sus metas establecidas. Seguido está anotada la manera cómo varios individuos involucrados en el programa de residencia deberán utilizar el currículo:

1. El Director del Programa: Mientras comúnmente es identificado como el individuo principalmente responsable de la redacción del currículo, el verdadero reto del director del programa es procurar que el documento se utilice. Esto empieza, temprano en la fase de redacción, con un cálculo realista de la utilidad del documento y la habilidad de transmitir la información. Un documento que no transmite una información práctica no será utilizado. Este concepto será cubierto en detalle en la sección V.

Una vez el currículo está redactado, es la responsabilidad del director del programa asegurarse que secciones relevantes son compartidas con el personal responsable de proveer la educación a los residentes y de que estos individuos logren los objetivos del documento. La retrocomunicación es el componente esencial de este proceso. Al requerir retrocomunicación que se relacione específicamente con las metas y objetivos del programa, el director del programa invita participación activa en este proceso y aumenta las probabilidades de que el objetivo del programa sea cumplido. La retrocomunicación se debe solicitar regularmente e incorporar en las revisiones del documento.

2. Facultad de Medicina de Emergencia: Es probablemente una segura suposición que muchos miembros de la facultad de Medicina de Emergencia no están familiarizados con el currículo de su programa. No obstante, estas son personas responsables de proveer o supervisar, por lo menos, el 50% de las experiencias educativas de los residentes. Como mínimo, la facultad de Medicina de Emergencia debería leer secciones que describen las rotaciones por el Departamento de Emergencia y las didácticas del programa. Ellos deberían participar en evaluaciones regulares del programa y de su currículo el cual incluye una determinación de si el currículo describe exactamente las experiencias clínicas y didácticas de los residentes, si las evaluaciones de los residentes reflejan claramente su progreso en el logro de sus metas educativas, y, tal vez lo más importante de todo, preguntarse si funcionan en una forma que optimicen la habilidad del programa para alcanzar las metas establecidas.

3. Facultad de otro servicio: Esperar que la facultad de otros servicios se interese en el currículo de Medicina de Emergencia probablemente no es realista, pero los individuos responsables de coordinar las rotaciones de otros servicios y de la evaluación de los residentes deben estar pendiente de las expectativas educativas de esas rotaciones. Antes de que un programa empiece, los coordinadores de las rotaciones deben indicar por escrito que ellos están enterados de las metas y los objetivos y que trabajarán con el director del programa para asegurarse de que se logren. Para los programas establecidos, una revisión periódica de cada rotación es esencial para asegurar que se mantengan los más altos niveles. Esto también es un buen momento para reunirse con cada coordinador de las rotaciones, revisar los objetivos educativos relevantes y discutir la retrocomunicación intercambiada, referente a los residentes y la facultad.

4. Residentes: Idealmente, las experiencias clínicas de los residentes deben ser estructructuradas para asegurar que comiencen con los casos más básicos y procedan, de manera ordenada, a casos más complexos. Se debe proveer exposición a todos los desórdenes raros y evitar la exposición redundante a los desórdenes comunes. Este ideal es frecuentemente comprometido en un sistema de educación médica que está basado en sumo grado sobre las necesidades de servicio clínico. Aunque este sistema puede ser efectivo, es por diseño ineficaz. Esta ineficacia es potencialmente mayor en Medicina de Emergencia porque los residentes dependen de otros departamentos para el proveimiento de más de la mitad de su educación. El currículo es el instrumento que los residentes deben utilizar para asegurar que su tiempo es bien empleado y que no hay ninguna brecha en la base de su conocimiento o experiencia. Antes de cada rotación, los residentes deben revisar las metas y los objetivos, y los métodos con los cuales se espera que los logren. Una evaluación, después de la rotación, debe ser entregada por todos los residentes y centrarla en una pregunta: “¿La rotación cumplió con los objetivos establecidos?” Los residentes deben también participar en la evaluación periódica del programa y del currículo.